El inusual hallazgo de dos cadáveres suspendidos de una cuerda en un puente peatonal sorprendió a los ecuatorianos, evocando el estilo de crímenes de los cárteles mexicanos Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa.

En momentos en que el país sudamericano enfrenta un incremento de la violencia del narcotráfico, las imágenes de los dos cuerpos colgados de un paso peatonal de Durán, una localidad próxima a Guayaquil, prendieron las alarmas de las autoridades. Los hombres fueron asesinados, maniatados y suspendidos de la misma cuerda, según la Policía.

«El efecto de hacer semejante cosa con dos personas, aun cuando ya hayan fallecido, es un efecto que busca atemorizar, atemorizar a todos», expresó la ministra de Gobierno, Alexandra Vela, a la prensa en Quito.

Los medios ecuatorianos destacaron al unísono la singularidad del hecho registrado el pasado lunes. El comandante de la zona, Marcelo Cortez, manifestó que el crimen podría estar relacionado con «la captura de siete toneladas de cocaína» el domingo en el puerto de Guayaquil.

«Esto es una guerra en contra del narcotráfico, de la delincuencia organizada de carácter transnacional. Acabamos de extraditar a personas vinculadas a cárteles extranjeros», dijo por su parte Vela.

La semana pasada fue entregado a Estados Unidos el mexicano Brayan Rodríguez, supuesto miembro del Cártel de Sinaloa detenido en noviembre en la capital ecuatoriana y requerido por la justicia estadunidense por narcotráfico. La ministra anotó que los dos asesinados tenían antecedentes policiales.

Una de las víctimas ya fue identificada por los medios como Carlos Alberto Escobar. Tenía 34 años y lo reconocieron por el «tatuaje de una virgen», según Karol Noroña, del portal informativo GK, en su cuenta de Twitter.

Solo en los últimos cuatro meses se hallaron cinco decapitados en Durán y Guayaquil, la zona más castigada por la violencia que autoridades asocian a la disputa de grupos locales del narcotráfico con nexos con los carteles mexicanos.

Las bandas han desatado una brutal lucha en las cárceles ecuatorianas, convirtiéndolas en las más sangrientas de Latinoamérica. Cerca de 320 reclusos murieron el año pasado, la mayoría en la prisión de Guayas 1, en Guayaquil. Ecuador fue por años lugar de paso hacia el exterior de la cocaína que se produce en Colombia y Perú, países fronterizos y los mayores proveedores mundiales de esa droga, pero según los organismos de inteligencia el narco echó raíces y hoy tiene rutas, bodegas y actividades para el lavado de dinero. Ecuador decomisó en 2021 el récord anual de 210 toneladas de drogas, principalmente cocaína.

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