Luego de darse a conocer el caso de una menor de 17 años que fue violada por un hombre, en Cancún, que se hizo pasar como una mujer que buscaba niñera en la aplicación Babysits, la empresa que están trabajando para reforzar sus filtros de seguridad y evitar este tipo de situaciones.

Recalcaron que tras enterarse de la nota, es que revisarán minuciosamente los protocolos de seguridad y trabajarán para mejorarlos aún más, pues hasta el momento “no tenían concimiento de esta situación”.

“Vamos a ampliar las medidas actuales de verificación de identidad o verificación de antecedentes que tenemos, refinando los sistemas de revisión y mejorando la orientación de seguridad que brindamos a los miembros. Continuaremos evaluando nuestros procedimientos e implementaremos las mejoras necesarias”, dijeron.

Aceptaron su error y que necesitan aumentar su confianza para las niñeras y los padres que buscan este tipo de servicios.

“Nuestra intención y esperanza es que estos consejos de seguridad y estas medidas de seguridad ayuden a las niñeras y a los padres a mantenerse seguros mientras usan nuestra plataforma. Alentamos a todos los miembros a informar cualquier inquietud que puedan tener”, manifestaron.

El caso que expuso lo peligroso de esta app

Sólo quería ganar un poco de dinero para ayudar en casa. Una joven de Cancún, de 17 años, tomó el celular y buscó aplicaciones de trabajo, pues tenía en mente trabajar como niñera.

Su madre le ayudó y dieron con una app de reclutamiento de niñeras llamada Babysits.

Se registró, puso sus datos personales y esperó a que alguien solicitara sus servicios. El miércoles 3 de mayo recibió un mensaje, era una mujer identificada como Stefani López que necesitaba que le cuidara a un niño de seis años el viernes siguiente a las 9:15 de la mañana.

Todo parecía sencillo. La joven niñera y la supuesta madre del niño intercambiaron números telefónicos y acordaron que se verían en la supermanzana 200, a las afueras del residencial Nautilus.

10 minutos antes de las nueve de la mañana, la menor llegó a la ubicación indicada. Cerca de ahí hay diversos establecimientos comerciales. La supuesta mujer le dijo que caminara hacia una lavandería, luego a una papelería, después hacía la avenida Talleres. Fueron casi media hora de indicaciones.

Un hombre llegó en un auto rojo, se acercó a la menor y le dijo que venía de parte de su esposa y que se llamaba José Luis. Le dio un cubrebocas y le pidió que se subiera en el asiento del copiloto. Durante varios minutos, el hombre estuvo dando vueltas, hasta que se estacionó en un camino de terracería.

La menor no sabía dónde estaba y, entonces, todo cambió. El hombre la amenazó, la golpeó y le arrancó algunas uñas. Le dijo que, a partir de ese momento, debía hacer todo lo que él dijera. La amarró con cinchos, le cubrió la cara con una tela y la subió a la cajuela del auto.

Ella recuerda que llegaron a lo que parecía un residencial de lujo. José Luis la subió al segundo piso y la dejó en una habitación, le dio un vaso de agua y se quedó medio dormida, pero consciente. A su memoria todavía llegan los detalles de lo que ocurrió durante seis horas seguidas.

El hombre le quitó la ropa, la violó repetidamente y la metió al baño para bañarse con ella en dos ocasiones. En todo el tiempo, ella tuvo la cara tapada. Después de abusar de ella, cerca de las tres de la tarde la llevó a la avenida López Portillo, cerca de la colonia Avante, le regresó algunas de sus pertenencias y le dio dinero para que regresara a casa.

“Está bien, confío en que no dirás nada. Te dejaré vivir”, le dijo.

Alterada, asustada y con miedo, llegó la menor a su casa, el mismo día del rapto. Le contó a sus hermanos y a su madre lo que había pasado, pero fue al día siguiente que decidió ir a la Fiscalía General del Estado a denunciar.

Le brindaron apoyo a ella y a su familia y, a través de una investigación coordinada con autoridades policiacas, una semana después fue detenido un hombre cuyas características coincidían con las que describió la víctima.

Cuando la Policía de Cancún lo detuvo, iba en el mismo coche en donde se subió la menor y, coincidentemente, llevaba la misma ropa. En la Fiscalía encontraron que posiblemente estaría ligado con otros casos de secuestro y violación.

Su nombre real es Erick, no José Luis. No tiene esposa y tampoco hijos, tiene 40 años y es licenciado en Administración de Empresas, pero trabajaba como técnico en la reparación de celulares.

Es alto, robusto, moreno y tiene el cabello corto. La víctima lo describe como un hombre fuerte y prepotente.

Es probable que Erick tuviera el fetiche de quedarse con las pertenencias de sus víctimas.

Cuando lo detuvieron, le hallaron la credencial de otra mujer, incluso tenía la ropa y el teléfono de la menor de 17 años, su víctima más reciente.

Se supo que el hombre tiene una casa en Real Oasis, adonde probablemente llevó a la menor. La Fiscalía está esperando la orden de cateo para ingresar, aunque los vecinos aseguran que ahí tenía su base de operaciones.

“De allí salían muchas mujeres, nunca supimos por qué o a qué se dedicaba, pero teníamos sospechas”, dijo uno de los vecinos.

Erick ya fue vinculado a proceso y su defensa tiene tres meses para encontrar pruebas. Será en agosto cuando las investigaciones se cierren y después se dictaría una sentencia.

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