“Por favor, déjenme libre y les doy 800 pesos”, fue lo que dijo Ervey a los elementos de Fiscalía de la Ciudad de México, luego de que fuera arrestado en calles de la colonia El Paraíso, en procesión de drogas.

Ervey Daniel ‘N’, es un repartidor que es acusado de agredir  sexualmente a una menor de 12 años el pasado 29 de noviembre en Iztapalapa. Pero cuando fue arrestado hasta se puso a llorar.

Las redes sociales se unieron en indignación por el video viral de las cámaras de seguridad en las que se observa cómo tomó a la fuerza a una jovencita en el callejón de Rafael Atlixco, perteneciente al Barrio San Miguel.

El video registró que mientras caminaba por la zona, abordó a una chica, a quien le preguntó algo, pero inmediatamente intenta tocarla en contra de su voluntad, así que la abraza para después manosearla. En entonces que la menor empieza a gritar y a pedir ayuda, razón por la que el sujeto tuvo que escapar inmediatamente.

Minutos más tarde de darse a conocer este video, salió una perspectiva más, donde otra cámara de seguridad lo captó cerca de la zona, así que pudieron retomar su identidad para que la policía comience con las investigaciones correspondientes. Gracias a estas pruebas y el escarnio público, dieron con el sujeto presuntamente responsable de la agresión.

De acuerdo con las autoridades, el hombre fue aprehendido en flagrancia, en posesión de bolsas con hierba verde seca con características propias de la marihuana.

Pero fue la indignación en redes sociales lo que permitió ubicarlo, pues rápidamente las personas lo identificaron y estuvieron a su “cacería”, ubicándolo en la colonia El Paraíso.

Se filtró que Ervey ya estaba listo para abandonar la ciudad este lunes; sin embargo decidió ir a una fiesta en la noche del sábado para vender drogas y así pagar su boleto, según su confesión. Algunos asistentes lo ubicaron. Llamaron a la policía y en la madrugada, justo cuando salió del lugar, fue aprehendido.

Elementos de la Policía de Investigación filtraron a los medios que el sujeto se puso a llorar y hasta pataleó con tal de no ser arrestado, ofreciendo dinero a los elementos para que le permitan huir.

“Es que si me llevan a la cárcel me van a hacer cosas feas. Van a pensar que hice algo malo y no es cierto”, declaró.

En el interrogatorio explicó que se confundió y creyó que la menor que atacó era una conocida suya con quien tuvo una relación sentimental en el pasado, por lo que no tenía intenciones “de hacerle daño a nadie”.

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Sin embargo las pesquisas demostraron que el hombre tiene antecedentes penales por violencia familiar, acoso sexual en contra de una mujer de su familia y robo. Tenía seis meses trabajando como repartidor utilizando los datos de un amigo suyo, a quien le pagaba una “cuota” por utilizar su cuenta.